TURISMO

QUEREMOS reflexionar y plantear soluciones a lo que está pasando en todos los ámbitos y también poner una mirada hacia el futuro en un país que parece empeñado en salir del paso "cueste lo que cueste" a las próximas generaciones. El turista y nosotros como Peruanos estamos en constante búsqueda de contacto con la naturaleza, valoración de la autenticidad cultural, la sostenibilidad ambiental, nuevas experiencias, actividades de riesgo, mayores frecuencias de viajes anuales disminuyendo el promedio de la estadía en cada lugar.

EL RETO DEL DISTRITO DE IMAZA

Rescatar, revalorar los misterios, tradiciones y costumbres es uno de los más grandes retos para el distrito de Imaza y no solo ello, sino también promocionarlos conjuntamente con los atractivos turísticos que hacen de esta zona un lugar majestuoso, por otro lado también permitiría revelar una parte de nuestra historia que está en proceso de extinción, que sería otra de las tantas culturas que posee nuestro país en ser absorbida por la globalización.

En el Distrito de Imaza, originariamente existieron grupos humanos pertenecientes a la etnia de los jíbaros los cuáles poseían costumbres y atributos propios, junto a una vasta de conocimientos dentro de su vida cotidiana y en la filosofía sobre la cosmovisión. Aún hay muchas prácticas ancestrales, costumbres y tradiciones preservadas a lo largo del tiempo, como por ejemplo el estilo de vida, las viviendas en las comunidades nativas, la pesca, la caza de animales silvestres (mitayar), la alimentación (preparación de platos típicos), el idioma, etc

Durante el apogeo histórico, los awajún tuvieron una cultura grandiosa y legendaria, enriquecida con principios y valores en diversos aspectos de la vida. El liderazgo indígena recaía en los grandes hombres “wáimaku” que significa (visionario) y por otro lado tenemos a las Mujeres un claro ejemplo del empeño de una comunidad que pretende salir adelante a como dé lugar, son quien mantiene hasta hoy esa herencia del conocimiento agrícola, según leyendas Nugkui, y la  Yampan, ésta a su vez poseía asombrosos dones de preparar el masato con solo tocar los Buits (cántaros de bebidas) con una especie de varita sagrada, ya que esta mujer era del reino del cielo y era la esposa privilegiada del sol.

Finalmente con orgullo se puede decir que la cultura Awajún es una cultura viva, con muchas fortalezas pero también debilidades, con mucho conocimiento por brindar, pero que aún se guarda con recelo, es una cultura que ha preservado la naturaleza, el medio ambiente y muchas veces lo han defendido con su propia vida.